Cartas para la Gitana #4
Amada Gitana:
Muchas veces cuando uno se encuentra en medio de estos procesos, uno apela a la nostalgia y justifica de las maneras más absurdas al otro.
“A lo mejor no me ha respondido porque tiene mucho trabajo.”
“Quizá le pasó algo y no tiene quién le apoye”.
“Le robaron el celular”.
Pero hay que ser pragmático.
Quizá simple y sencillamente no le importa. Porque uno ya no forma parte de esa lista selecta de personas que tienen derecho a saber lo que pasa en tu vida, cómo te sientes, y cómo es que lidias con ello.
Vaya, uno se aferra a esta idea de ser con quién compartes la mesa, la cama, el baño.
Sin darse cuenta de que ese tren tiene ya algunos meses que partió.
Y sí, cada carta tiene cierto grado de manipulación, porque apela a la nostalgia. En esos momentos en que uno sentía que estábamos bien.
Ayer mientras estaba preocupado porque no habías actualizado, escuché uno de tus audios.
Cuando pregunto:
¿qué necesitabas para quedarte?
Ahí en cierta forma me lo respondiste.
Busca un trabajo aquí, y está aquí.
Me gustaría esa parte donde, quizá es fácil reubicarse de municipio a municipio con un trabajo seguro.
Que si bien al moverte a ti y los tuyos, no es TAN fácil, tampoco es una labor imposible.
A ti te tomó ocho meses el poder concretar la mudanza de municipio a municipio, con trabajo ya asegurado, sin depender realmente de nadie, ni estar a la validación de otra persona.
Quizá son excusas absurdas de mi parte.
Igual, a veces llegaba cansado y ya no buscaba trabajo, sino que dormía.
A veces leía los puestos y veía lo que pedían y no aplicaba.
Esperaba tener mi certificación como analista de datos y buscar un trabajo remoto o ver si era posible conseguir Home Office acá.
Sé que no soy malo porque se me ha considerado para puestos como Client Care o Coordinador.
Sé que no soy el mejor de los hombres, pero tampoco soy el peor.
Y cuando digo que REALMENTE me hubiera gustado que fuera con ustedes, realmente es verdad.
Quisiera que vieras o sintieras lo que siento mientras veo sus fotos o mientras escribo esto.
Que entiendas lo que es que gente que no engendraste, te duelan, y tengas esta pinche curiosidad gigante de saber que hacen o cómo están.
A veces pienso en las veces que me buscaste o que me has buscado.
Cuando viniste a tu conferencia, me buscaste una noche anterior sólo para coger pero como no accedí al día siguiente me trataste como mierda. Y sólo te suavizaste conmigo cuando tembló.
Me viste llorando en la estación y no te costaba realmente quedarte un poco más para hablar o ser más amable, aun así te fuiste. Por tus hijos. Aunque no les iba a pasar nada si se quedaban una hora o dos más a solas.
Aunque, claro, esto es egoísmo.
Dijiste que hablaríamos, y acto seguido te negaste a una llamada.
Tienes ese derecho, sólo dijiste una cosa e hiciste otra.
Así como lo hiciste la última vez.
Y sí, existe un lado quizá encaprichado.
Porque tengo esta memoria de los dos juntos pegándole a la roca.
Los dos caminando por las calles de Querétaro.
Yo diciéndote que quiero hablar contigo, que quiero mi vida a tu lado.
Y sí, me sigo quejando de que hubiera sido grato que me dijeras que ESA era mi despedida.
Hubiera visto con más detalle tus expresiones.
Hubiera hecho otra idea de lo que me hubiera gustado en mi cumpleaños.
Sólo es… eso.
Me hubiera realmente gustado eso, que mi segundo amor fuera el definitivo.
Amanecer todos los días y ver tu melenota en mi cara o escuchar tu roncar, taparte los pies, bañarme a tu lado.
Irme a dormir escuchando la guitarra de Ernesto o la conversación de Enid.
Escribir algo con Sara en mis piernas.
Salir a regar tus plantas para que estas no se mueran.
Me hubiera gustado que lo que siento también lo sintieras.
Y estoy seguro de que no es la primera vez que un hombre te dice lo que quiere y ve en ti.
Me hubiera gustado TANTO que realmente vieras lo intencionado que soy, lo determinado que soy, y que dejaras de buscar lo que sea que sientes que me faltaba a mí.
Siempre evoco a esa parte de que sabes lo que es ser abandonado, y que no me hubieras abandonado a mí.
Que te hubieras aplastado en frente de mí para hablar durante horas para dejar de reprochar o cerrar para bien temas.
De esas veces que uno dice:
Me encantaría que la otra persona pudiera experimentar lo que siento. Como es que me duelen las manos al escribir esto, como mi corazón está todo aplastado, que me duele un chingo TODO esto que no hacer con ello.
Siempre es eso. Esa pinche palabra.
Hubiera.
Te amo, y gracias por darme esa oportunidad de amarte a ti y a los tuyos.
Por regalarme una mesa para cenar en familia.
Por regalarme esa ilusión de un hogar.
Hacerme sentir realizado como hombre al darme una idea de una familia.
El 20 de noviembre, si estás sola y sin compromiso, te invito. Así como me invitaste a Querétaro, yo te invito a un concierto. Compraré dos boletos para nostalgiar mejor.
Esta canción me representa en su totalidad.
Te amo a ti, a los tuyos y a su existencia.
Te mereces estar bien.
♥++
Comentarios
Publicar un comentario