Cartas para la Gitana #5

 Amada Gitana:


Me disculpo por adelantado por la molestia que te generan mis cartas. No es intencional. A veces el escribir en tu chat no me basta. 

He tenido días más bajoneado de lo habitual. Los pienso y los sueño. 
Las dudas sobre sus vidas me inundan al grado de que a veces me olvido de vivir mi vida.

Me he vuelto más adicto al trabajo y al gimnasio para no pensar, y porque es la forma en la que externo mis emociones estancadas. 

Despierto pensando en ti, en los tuyos y extrañándolos.
Desearía haber trabajado y desarrollado más ese desapego que tienes, donde tu vida sigue como si yo nunca hubiese existido.
Yo no puedo. Aún hoy, sigues en las memorias de facebook. 

Cuando salen es cuando más me pregunto de a qué te referías con esconder. Si yo deseaba gritar a los cuatro vientos que éramos esposos o que nos íbamos a casar. 

¿Cómo están los niños?
¿ella participa en Inktober? 
¿Cuándo tiene tocada él?
¿Cuándo se gradúa ella?
¿Cómo le va en la prepa a él?
¿la gata aún tiene arena?

¿Y tú?
¿Eres feliz?
¿Estás estable?
¿Ya tienes fecha de tu cirugía?
¿En algún momento me piensas?

Recibo regaños, jalones de oreja y esta presión por cerrar un duelo, que evidentemente no cierra. Siempre he batallado. No es novedad. 

No entienden o quizá el que no entiende soy yo.
Pero es lo mismo que digo siempre. 
No me es fácil ver futuro a un lado de alguien. No me es fácil verme de viejo. Imaginar los diálogos o todo eso.

Sé que tengo que soltar, pero no me es nada fácil. 
Sé que tengo que dejar de molestarte, pero... no sé cómo abandonar una lucha que ya se perdió. 

Espero y deseo que estés bien.
Espero y deseo que tengas un amor bonito.
Que tengas todo lo que no te pude dar y que necesitabas. 
Que todos los días despiertes y sientas que tu vida es muchísimo mejor. 
Que Dios te bendiga, cuide y guíe tus pasos. De ti, de los tuyos, de tu familia. 

Recién pensé en tu mamá. Espero también que esté bien. 

Sólo deseo que seas feliz. 
He comprado las entradas para el concierto, esperando y deseando buscar un cambio. 

Son patadas de ahogado, porque se sabe que estoy tonto.
Sigo esperando que me regales tu pijama y uno de tus vestidos, para cargarte con más fervor, y recordarte con más pasión en tu ausencia. 

Que seas tan feliz como te lo desees a ti misma.
Te amo aunque no estés.
❤️++

Comentarios

Entradas populares