Cartas a la Gitana #14

Gitana:

 

A expensas de la problemática que me pueda causar esta carta, espero que no escale a ese grado.

 

No entiendo tus acciones.

Desconozco si a veces lo que escribes es con respecto a mí o alguien más.

Lo que si conozco son tus acciones que has realizado en los últimos años.

Nuestra relación nunca fue sencilla porque iniciamos de la distancia, pero si te puedo garantizar que de un punto en adelante yo decidí trabajar arduamente en ser lo que soy, pero a la vez ser lo que necesitabas.

Si no lo hice a tu ritmo o tu velocidad, lo lamento.

 

Yo no te he sustituido ni te he buscado en otros lados. Para muestra de ello, está la historia de Gaby, donde por no proyectar tu imagen en alguien más, preferí terminar. Y de eso ya tiene un año al menos.

Lo que si sé es lo que te solicité abiertamente para estar más tranquilo.

Sé que me cerraste las puertas del diálogo, de tu vida, y toda oportunidad de réplica. Se que me has tachado de innumerables cosas que en su gran mayoría, no soy.

Sé que te dije que me quiero casar contigo, envejecer a tu lado, y morirme a tu lado. Con los tuyos.

A veces, no puedo resistir y busco revisar tus redes para saber de ti.

Lo dije en alguna de las otras cartas.

Si te has abierto a tus emociones, tu cuerpo, tu corazón en otros labios en otro ser, lo celebro. Aunque no quiere decir que no duela.

Te lo he dicho, te deseo felicidad.

Te mereces ser feliz porque soy medianamente consciente de todo lo que has atravesado.

Yo ayer te esperaba. Te esperaba porque es invitación, siempre estuvo ahí, y cuando supe que ibas de salida, me emocioné.

Así como tú te sentiste diosa con tu vestido rojo.

Yo me sentí Dios con mi outfit de ayer.

Usé ese perfume que reservo para ocasiones especiales y salí a la calle. Me dejé exponer por el mundo y fui a cantar y llorarte, pero no lloré.

Me abrazó la nostalgia de que no estabas y que quizá estabas con alguien más. Cosa que no está lejos de la realidad.

Desconozco si lo que compartes a veces es relacionado a mí o alguien más.

Me gusta creer que el abanico del que hablas es el que te regalé en esa ida a Querétaro. Ida donde me abandonaste porque no abriste de nuevo la puerta al diálogo.

Ida donde tocamos la piedra de estar juntos y los enamorados, y míranos ahora.

Si es sobre ese abanico y este te causa conflicto, deberías quemarlo, así como yo quemé los boletos de camión.

Hay otras cosas que no me atrevo a quemar o romper porque me causan mucha nostalgia y me duele hacerlo.

 

Ayer grité “cobarde de mierda” cuando en realidad quise gritar tu nombre.

Quizá no te importe, pero para mí serás eso.

Porque me ilusionaste, me llevaste a un lugar para prometerme amor y te largaste sin avisar bien.

 

Espero y deseo que estés bien, y que si has encontrado a alguien como tú, que su amor sea largo y prolifero.

 

Yo en definitiva me dedicaré a seguir sanando.

Te amo, aunque no estés.

<3++

 

 

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